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Falacias

Se dice que es normal e incluso aconsejable que, entre la aparición de un nuevo descubrimiento, sea de la índole que sea y la asimilación y aplicación del mismo por parte de la humanidad,  transcurra un periodo de adaptación en el que, en términos generales, haya detractores, escépticos y promulgadores. Han transcurrido más de dos milenios desde que se formalizaran las falacias lógicas, en mi opinión, un tiempo más que suficiente para que el ser humano deje de una vez de incurrir en todas ellas constantemente. Dos mil años justificando acciones horrendas con razonamientos inadecuados para acreditar la conclusión a la que se quiere llegar; en definitiva, tratar de convencer apelando a elementos infundados y, en muchas ocasiones, ilógicos. Es, en efecto, lo que estás pensando ahora mismo; el continuo empleo por parte de los políticos de la falacia, el hacer de ésta una herramienta de trabajo para conseguir su único fin, ahí radica la mayor lacra de la humanidad. No estoy en co...

Mañana es mi día

Esta sentencia, la que encabeza este post, es la clave. La esclavitud falló en Egipto; Grecia y Roma sufrieron un parejo resultado; la monarquía autoritaria, el despotismo y la dictadura, experimentos del poder por dominar a sus súbditos, se cernieron estrepitosamente sobre una vorágine de caos y oscuridad, desencadenando fuertes represalias contra los que ejercían dichos poderes, llegando, en la mayoría de los casos a uno de los peores -si no el peor- sino al que puede enfrentarse un ser humano: despojarle de su propia vida. Pero, sin embargo, han conseguido dar con la gran fórmula, tienen la receta milagrosa, fruto, no hay que negarlo, de milenios de arduo trabajo y un espléndido despliegue de argucias y artimañas que, como el agua que deja un gris día lluvioso sobre un tejado con goteras, han calado en lo más hondo de nuestro ser y, sin apenas saberlo, las hemos interiorizado y las empleamos como un patrón de conducta inherente a nuestro ser. Hoy en día nadie se cuestiona qu...

La casa por el tejado

El gobierno es una casa que se empieza por el tejado. La economía es una casa que se empieza por el tejado. La sociedad es una casa que se empieza por el tejado. Nuestro principal problema es que no tenemos a nadie que sepa construir tejados. O tal vez, el problema sea precisamente el contrario, que los que lo construyen, saben perfectamente hacia dónde dirigir las goteras. Sí, siempre has oído que... ...espera. Este no va a ser otro discurso sobre el estado terminal de esta decadente sociedad; esta vez no vas a leer cuán desdichados somos en este mundo de obesidad física e intelecto famélico, ávido de ingerir una porción de cultura y dignidad, por nimia que sea. Todo por algo que me sucedió hace unas semanas y que me hizo ver que posiblemente yo también esté empezando la casa por el tejado. Tuve el placer de conocer a una lectora. Pese a que mantuvimos un breve coloquio, fue suficiente para que me formulase una cuestión que me mantuvo dubitativo durante horas. El ambiente era mu...

"Feliz-o-cracia"

En el mismo instante en el que sales del vientre de tu madre y el aire llena por primera vez tus pulmones, aceptas un contrato vitalicio el cual no puedes negarte a firmar y con unas cláusulas no negociables que no puedes rechazar y debes acatar si quieres sentirte parte del circo al cual acabas de entrar: juega a nuestro juego y sé feliz; ese es el mensaje de bienvenida que te dieron cuando naciste, es el mensaje de bienvenida que quieres dar a tus hijos? Más tarde, en tu adolescencia, cuando ya te han programado para que seas una "persona de provecho" (del suyo, en concreto), piensas y examinas las diferentes opciones desde una serie de prismas predefinidos, a uno de los cuales te has adscrito; ya sea como abogado, biólogo, panadero o ingeniero, verás la vida filtrada por tu profesión y respetando una y cada una de las cláusulas que, recuerda, firmaste irremediablemente al nacer. Pero en cualquier caso, nunca te dejarán barajar las opciones como una persona libre. ...

Lo que para la oruga es el final, para la mariposa es el principio

Esta historia en un azul planeta sucede, sucede que unos pocos lo que a muchos pertenece quieren, quieren arrebatarles aquello que más desean, desean someterles y que sus perros sean, sean hombres o mujeres, blancos o negros, negros futuros, blancos recuerdos, recuerdos de que un día fueron libres, libres sus amos sus destinos definen, definen planes de dominio y de crimen, crimen que cometen porque todos lo permiten, permiten que cuatro pavos se crean invencibles, invencibles son porque invencibles les creen, creen el mundo en el que vivir quieran, quieran o no aquellos pocos poderosos algún día morirán, morirán las diferencias, morirán las muertes por el coltán, coltán que un día tecnología trajo, trajo una nueva era de esclavitud y trabajo sin parar, parar los pies a quien tu vida consume, consume tu vida el ocio que te ofrecen, ofrecen tecnología que te engorda, engorda sus carteras y su cuenta corriente, corriente convierten a quien ...

Hoy en día

Hoy en día puedes situarte en el punto diametralmente opuesto del planeta en unas veinticuatro horas; ves normal hacer cien kilómetros al día para ir y volver del trabajo y te pides unos tejanos que te gustaron en una tienda americana, que llegan a tu casa a los dos días de haberlos pedido. Hace cinco mil años, el terreno del planeta explorado por un ser humano no creo que sobrepasase los doscientos kilómetros cuadrados; hace quinientos, el medio de transporte más sofisticado consistía en montarse sobre un animal cuadrúpedo y hace cuatrocientos, los barcos permitieron soñar con la conquista del mundo en un "imbatible" récord de unos pocos meses. En este mismo sentido, los grupos revolucionarios del momento veían la posibilidad de recorrer grandes distancias como un camino hacia la liberación social, sujeta hasta entonces al yugo de la opresión de unos Dioses ingratos que sólo se acordaban de unos pocos. Hoy en día un niño de 6 años sabe leer y escribir; hace trescientos añ...

Palabras imposibles

Tratan de domesticarte con palabras intangibles; tratan de persuadirte con palabras imposibles, mas sólo consiguen que de ellos no pares de reírte. Sólo emplea un minuto en leer sus falacias; palabras, que a priori hacen que tu voluntad se doblegue en  humillante reverencia; que involuntariamente crean una sensación de aquiescencia ante su abuso infundado, basado en un lenguaje ininteligible y unos uniformes que connotan una falsa seriedad. Todos sus rezos grandilocuentes, sus tertulias llenas de parafernalia y sus disertaciones que encogen el alma del más valiente, son los elementos de los que se valen para dominarte. Cuando ves a un trajeado soltando basura en modo de jerga económica por la boca, no sientes sino respeto hacia él; un respeto que no se ha ganado, un respeto que no se merece, un respeto, que si te paras a analizarlo, puede traducirse en mofa. Usa estas palabras y serás uno de ellos, un iluminado, un ser por los demás respetado: acciones, opc...