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El club de los silenciados

Tengo la necesidad de contarte tantas cosas, de escribir tanto, que a veces me sucede que en un mismo párrafo mezclo mil ideas y cuando me detengo a leerlo observo que no he hecho mas que esbozar frases inconexas y que, pese a que una por una cobran gran sentido, en su conjunto, el mensaje se difumina y pierde el espíritu crítico y la objetividad de la propia sentencia.

Lo más curioso es que no es la primera vez que observo este fenómeno; al parecer, la naturaleza se fundamenta en unos pocos axiomas y tiende a propagarse en base a ellos, creando una infinitud de circunstancias y opciones pero que, en esencia tienen un denominador común. He comprobado este comportamiento en mi, en ti y en todas las personas que te rodean; cuando estamos solos y tenemos un momento de lucidez, el suficiente como para poder hablar con nosotros mismos pero sin articular ni una palabra, es en ese momento en el que no pensamos en comprar, tener o ser; sencillamente nos limitamos a comprender, a razonar y a saber. Puedes verlo como que en ese momento estás escribiendo la gran frase, describiendo la gran idea y eres más consciente que nunca de que debes difundirla, al precio que sea. Estoy seguro de que a ti también te ha pasado. Realmente, casi todos tenemos un gran potencial para coordinar ideas y llegar a buenas reflexiones ya que la inteligencia forma parte de nuestro mecanismo de supervivencia en la naturaleza y todos, en mayor o menor medida, disponemos de ella.

Es evidente, sobre todo después de ver el panorama actual en el que vivimos, que ninguno de nuestros pensamientos se materializa en algo tangible como una pauta de conducta para convivir en sociedad; más bien me atrevería a decir que hacemos justamente todo lo contrario de lo que pensamos. En qué momento del camino se pierden estas reflexiones personales y se cae en el pozo de la opinión y movimiento generales? Está claro que esto sucede por algún motivo; es más, se fuerza a que esto suceda. Sabes que la masa es tonta; cuando nos unimos en grupo, el intelecto global está muy por debajo de la media del intelecto de cada uno de los individuos que la conforman. Esto está directamente asociado con nuestra naturaleza gregaria; ser el disonante, el que tenga pensamientos distintos al resto y el que cree en si mismo y en sus principios por encima de lo que el grupo opina, está mal visto y no es deseado, en general, por los componentes del grupo.

Cuántas veces te has visto en una situación en la que discrepabas completamente pero no has hecho nada por no destacar entre la muchedumbre? A mí me ha pasado innumerables veces y después de cada vez que me ha pasado, siempre me he prometido a mí mismo que no lo volvería a hacer, hasta que lo he vuelto a hacer en una situación similar. Es una situación contra la que lucho y contra la que se puede vencer. Tú también puedes sobrellevar esa situación.

Discrepar, diferir en las opiniones del gentío te va a dejar al descubierto; automáticamente destacarás y toda la gente que te rodea se fijará en ti. Por ese motivo, cuando estés preparado para dar este paso, recuerda que es vital mantener la calma y razonar cada una de las palabras que digas de una manera contundente pero mostrando, en cierto modo, que no te sientes atacado por el hecho de estar en contra de la opinión de la mayoría, sino que estás por encima, eres superior, ya que has asimilado esa opinión general, la has razonado, te has abstraído de ella y la has rebatido.

Tienes que tener muy presente que esto es un ataque directo contra aquellos que dicen cómo tenemos que vivir la vida. Los gobernantes sueñan con agrupar grandes masas; no lo digo yo, lo puedes ver directamente en el mundo, con las innumerables cumbres que hacen para unificarlo todo. Si consiguen hacer una única masa, eliminarán de un plumazo a los alborotadores; en primer lugar porque cada vez menos gente se atreverá a opinar en público por el miedo de pensar diferente, no sólo ya de tu pueblo o tu país, sino diferente al mundo. Sobrecogedor aunque vacío pensamiento, que ciertamente intimida. En segundo lugar, se aseguran de crear una sociedad intelectualmente endógena y bastará con depositar unas pautas básicas en ella para que nuestras costumbres, opiniones y acciones sean completamente predecibles.

Nunca silencies tu pensamiento. Es cierto que no todos hemos nacido para ser grandes líderes de masas, pero no se trata de eso. Nos obcecamos una y otra vez en ser importantes y dejamos siempre a un lado lo realmente importante: ser útiles para el resto de la gente.

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