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Infama

Quiero que me ayudes a comprender, porque yo sólo soy incapaz de asimilar ciertos acontecimientos. Quiero que me guíes y me demuestres que mis pensamientos, que lo que he escrito, lo que estoy escribiendo ahora mismo y lo que seguramente seguiré escribiendo se aleja de los hechos y no es más que una versión onírica y fantasiosa de aquello que sucede en el continuo, llamémosle realidad. Porque si la realidad que se ha plasmado en mi sinapsis neuronal, fruto de estímulos audiovisuales perceptibles por doquier y engendrados por un cualquiera, es la realidad real, entonces estamos sentenciados. Sólo espero estar atrapado en la caverna.

Sólo sueño con un mundo en el que los hechos estén difundidos por máquinas sin conciencia que se limiten a transmitir aquello que captan sus sensores sin ningún tipo de filtro que aleje lo que realmente ha sucedido de los sucesos que realmente nos muestren; sin twitts, ni posts, ni forwards; expléndidos mecanismos para evadir la responsabilidad de calumniar, difamar y mentir vilmente a decenas de miles de personas creando rumores que nos desvían de problemas reales y acallando voces sensatas, autoexcluídas del movimiento por el simple hecho de no querer participar en tal atroz actuación.

Llevo tiempo escuchando la cifra seis millones de parados en España; dicha cifra siempre está en contextos ambiguos y de dudosa credibilidad. Te propongo que hagas un ejercicio que acabo de hacer yo y que me ha dejado desconcertado. Es tan sencillo como acceder a los datos oficiales del paro, divulgados por el SEPE. Veis los 6 millones por algún lado? Ni siquiera se había llegado a los 5 millones hasta el mes de febrero, desgraciadamente. No quiero que te fijes en el ejemplo en sí mismo, si no en lo que de él se desprende, ya que la noticia es bastante preocupante, al margen de que sean 5 o 6 los millones de personas que en este país no tienen acceso a un puesto de trabajo (sobre una población activa de unos 23 millones). Puedes alegar, ejerciendo de abogado del diablo, que estas son cifras oficiales y que, seguramente, el número sea bastante mayor. Y no te lo negaré, pero entonces se plantea una disyuntiva: es que los medios de comunicación saben más que el gobierno? Es que es legítimo especular sobre cifras que no pueden ser contrastadas, ya que no son oficiales y divulgarlas masivamente, por doquier, confundiendo nuestros cerebros?

Parece como si por el simple hecho de divulgar una noticia el primero, aunque sea falsa, es motivo de reconocimiento y prestigio social y hace que te sientas realizado y por encima de los demás; bien, ya disfrutaste de tu minuto de gloria, te escucharon, se lucraron a tu costa y acto seguido te ignoraron y te desecharon en busca del siguiente con hambre de fama y de destacar sin importar el precio al que sea. Nunca busques ser escuchado por el simple hecho de dar una noticia y mucho menos si ésta es falsa. Si quieres destacar, sé tú la noticia, haz algo por nosotros, lucha por evitar caer en sus redes de ocio sedentario y desconecta del sistema de información putrefacto que han creado, haz algo por ti mismo. Tener la primicia, dar noticias por doquier y hablar de cualquier tontería no es motivo de respeto; es más, debería serlo de ignominia.

Si dividiésemos la comunicación en 100 porciones, 10 se dedican a dar noticias y el 90 por ciento restante simplemente vive de la carroña del 10, con parloteo barato y que insulta nuestra inteligencia. Es repugnante ver todos esos debates televisivos opinando de todo y resolviendo nada. No necesitas tragar toda esa basura; es, sencillamente perder el tiempo. Sobre todo, porque todos aquellos que tanto hablan lo hacen por pura masturbación, les excita escucharse a sí mismos y se creen Dioses todo poderosos que dictan a Moisés la redacción de las nuevas tablas de la ley: harás todo lo necesario por ser popular; no buscaras ser útil, sino ser importante; dejarás tu autoestima de un lado por el dinero o cualquier bien material que creas que te haga destacar respecto de los demás.

No te dejes embaucar por los aires de fama; son la excusa perfecta para crear parias marginales, sin alicientes y que estarán dispuestos a cualquier cosa por un poco de acción en sus vidas; incluso a ir a una guerra ajena a impartir injusticia por la defensa de aquellos que mucho dicen y poco hacen. Busca ser un "infamoso", busca la infama. Destaca por ti mismo, nunca por el reconocimiento y escapa de esa vorágine de información falsa y absurda que inunda nuestras mentes.

Si la fama y el éxito fueron símbolo de prestigio y honor antaño, hoy resulta un bien totalmente contraproducente si quieres crecer como persona. Vive tu realidad, no la que oyes, ves y lees.

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