Ir al contenido principal

El figurante

Esta es la historia de un tipo al que llamaban el figurante,
un tipo normal, pero de vida apasionante.
No sabía lo que era el trabajo, ni tener en la mano callos,
Pero se lucraba, disfrutaba, con gente poderosa se codeaba,
y así, wiskey tras wiskey, pasaban sus mejores años.

Ya desde pequeñito no le gustaban los deberes,
decía que eran para flojos e insignificante seres,
pero cuando había trabajo en grupo, él figuraba y figuraba,
y una vez tras otra, la mejor nota siempre se llevaba.

En su época universitaria, nada de esto cambiaba,
pues en cada clase, en cada seminario, figuraba y figuraba.
Aprobaba las materias mediante trampas y chanchullos,
engañando a trabajadores a los que denominaba: los suyos.

Nada más graduarse consiguió su objetivo,
un chalé, chica guapa y un deportivo.
Y mientras en su compañía la gente curraba y curraba,
él de nada se preocupaba, pues solamente figuraba y figuraba.

Para qué trabajar, para qué hacer nada,
si todo se lo llevaba aquél que figuraba y figuraba.
De qué sirve el esfuerzo, la gente honrada se preguntaba,
mientras el que figuraba se reía y puros caros fumaba.

Le hablaban de respeto y honor, de tener dignidad,
decía: para qué sirven esas cosas, rodeado de majestuosidad?
Le hablaban de la ética y de la moral, de respetarse a sí mismo,
él juraba respetarse con farlopa, ropa cara y sadismo.

Y lo más triste es que el que curraba, por una causa perdida luchaba,
pues aquél que figuraba, a su costa se lucraba, el éxito ajeno se llevaba.
Esta es la triste historia, no hay un final feliz,
no hay pintura en la chapa, ni en la madera barniz.

Vivimos en la gran era, la era de los figurantes,
donde los que trabajan son pobres y los vagos importantes,
qué fue del respeto y el honor, del espíritu espartano,
valientes Quijotes y aficionados, el mundo les ha abandonado.

Comentarios

  1. Puto David, está bastante bien. En serio.

    ResponderEliminar
  2. Por cierto, imagino por dónde medrá al menos uno de los tipos en los que te has inspirado.

    ResponderEliminar
  3. BUENÍSIMO!!ERES UN CRACK!
    Una fotografía real, pero triste, de nuestra sociedad actual....abocada al fracaso si seguimos manteniendo a figurantes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema principal es que nuestra sociedad actual se sustenta en los figurantes; en este aspecto, no cabe más que cambiar de sociedad si queremos acabar con esta gente, que no es que no aporte nada, sino que lo que aporta es tremendamente negativo para sus semejantes.

      Un saludo!

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. Conozco uno! Lo que te permite la edad es ver cómo, con rigor casi castrense, los figurantes terminan convirtiéndose en patéticos figurines..... Hacia la guerra, en la batalla. ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo con la "metamorfosis" que sufren estas personas; pero, en cualquier caso, los figurantes tienden a autoprotegerse y, como muchos de ellos parasitan en el poder, es una lacra difícil de erradicar.

      Como apuntas, una "guerra" es la solución.

      Un saludo!

      Eliminar
  6. En mi universidad había uno, trabajé con el, casi me dejé la salud para que sacáramos buena nota.
    Luego lo que hice como venganza fue "destruirle", cogí los "trabajadores" que él continuamente usaba a su antojo y cree un equipo donde nos complementábamos haciendo cada un lo que mejor se nos daba.
    De repente sus cortinas de humo se derrumbaron y él empezó a suspender los trabajos, porque no hacia nada, y sus nuevos compañeros tampoco.
    Quizás no fue lo mas correcto.

    ResponderEliminar
  7. Hace unos días leí: el tiempo no cambia nada; lo único que cambia las cosas, es hacer cosas.

    Con tu acción igual lograste cambiar para bien a alguien que apuntaba a ser otro parásito.

    Lo que nunca comprenderé es cómo esta gente es capaz de mirarse en el espejo y estar orgullosa de su actitud; me parece una conducta digna de estudio.

    Nos leemos!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Causalidad - Casualidad - Culpabilidad

Que cuando llueva se moje la calle, es causalidad. Si en el justo momento en el que un avión sobrevuela tu cabeza, se pone a llover, es casualidad. En cualquiera de los dos casos, si te mojas, sin duda, es culpa tuya. Es el momento de que agudices tu autocrítica y aceptes tu responsabilidad; tal vez tú seas el único culpable de que las cosas te vayan mal. Sé que esto que digo es muy impopular, pero si me sigues sabrás que busco la infama . Si quieres ser otro adepto de una doctrina de autocompadecimiento y que con mis palabras y mis críticas a un tercero te sientas más realizado en tu vida y dejes escapar otro maravilloso día pensando que la culpa de tus fracasos es de los demás, este no es tu sitio. Sin embargo, conozco un programa de mucha pegada que puede ayudarte. Lo televisan los domingos por la noche y está encabezado por un señor simpático al que le gusta armar "follones". Él es un claro ejemplo de que, a veces, es peor el remedio que la enfermedad. Es un filósofo de...

Tú, yo; nosotros

Imagina que vas andando por un desierto un tórrido día en el que el calor funde tu razón y cualquier esperanza de supervivencia se desvanece a cada paso, entorpecido por la deslizante arena, que tembloroso te lleva hacia ninguna parte. Es en ese mismo instante, cuando ya nada vale nada, que vislumbras la salvación, un pueblo rodeado de verdor y vida atraviesa tu pupila, activando el último hálito de supervivencia que reside en tu interior. Cuál es tu sorpresa que, según vas alcanzado la ansiada meta hayas un precipito que separa desierto y oasis, vida y muerte; algo que puedes tocar con tu mirada, pero que tus sedientos y ajados labios no pueden obtener, por mucho que lo deseen. Surgen, en ese mismo instante dos alternativas: puedes precipitarte al vacío y confiar en tu pasado darwiniano, que afirma que provienes de un ave que ha evolucionado hasta ser un mamífero, consiguiendo alzar el vuelo y llegar ipso facto a tu objetivo o bien puedes usar tu ingenio de humano para conseguir ...

El club de los silenciados

Tengo la necesidad de contarte tantas cosas, de escribir tanto, que a veces me sucede que en un mismo párrafo mezclo mil ideas y cuando me detengo a leerlo observo que no he hecho mas que esbozar frases inconexas y que, pese a que una por una cobran gran sentido, en su conjunto, el mensaje se difumina y pierde el espíritu crítico y la objetividad de la propia sentencia. Lo más curioso es que no es la primera vez que observo este fenómeno; al parecer, la naturaleza se fundamenta en unos pocos axiomas y tiende a propagarse en base a ellos, creando una infinitud de circunstancias y opciones pero que, en esencia tienen un denominador común. He comprobado este comportamiento en mi, en ti y en todas las personas que te rodean; cuando estamos solos y tenemos un momento de lucidez, el suficiente como para poder hablar con nosotros mismos pero sin articular ni una palabra, es en ese momento en el que no pensamos en comprar, tener o ser; sencillamente nos limitamos a comprender, a razonar y a...