Ir al contenido principal

Sobre nuestras vidas

Todo en lo que creo, los valores que otrora blandía con resplandeciente orgullo, se desmoronan paulatinamente; los sueños y ansias de cambiar el mundo han dado paso a un estadio de desidia y holganza intelectual que poco tienen que ver con el yo que me precede. He heredado lo peor de mí mismo, desechando sistemáticamente el menor atisbo de razón y copando cada uno de estos huecos con vino y vicios que conllevan irremediablemente al vil ocio.

Dónde quedaron aquellos tiempos en los que mi rebeldía se anteponía al qué dirán? Sencillamente se han desvanecido, sepultados bajo una capa de mezquindad, conformismo y apatía. Qué ha sido de aquél Quijote que, ducho en la palabra y parco en temor, se retroalimentaba de sus propios fracasos y se fortalecía con ellos? Lo que queda de mí, no es más que una estrecha sombra de lo que un dái fui y probablemente nunca vuelva a ser.

Me sorprendo a mí mismo cuando, oyendo mis propias palabras, caigo en la cuenta de que estoy repitiendo exactamente aquello que hace unos años consideraba un bulgar y soez vonformismo de alguien débil; el tiempo te quita la rebeldía, yo también quise cambiar el mundo y mirame. Para bien o para mal, esta realidad se repite constantemente generación tras generación y sólo unos pocos valientes se atreven a salir del bucle.

Seguramente, si tienes más de veinticinco años, te siente identificado conmigo; la razón es que no es de mi de quién estaba hablando, sino de nosotros. Y solo nosotros tenemos la llave que abre la cárcel en la que nos hemos recluído.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Causalidad - Casualidad - Culpabilidad

Que cuando llueva se moje la calle, es causalidad. Si en el justo momento en el que un avión sobrevuela tu cabeza, se pone a llover, es casualidad. En cualquiera de los dos casos, si te mojas, sin duda, es culpa tuya. Es el momento de que agudices tu autocrítica y aceptes tu responsabilidad; tal vez tú seas el único culpable de que las cosas te vayan mal. Sé que esto que digo es muy impopular, pero si me sigues sabrás que busco la infama . Si quieres ser otro adepto de una doctrina de autocompadecimiento y que con mis palabras y mis críticas a un tercero te sientas más realizado en tu vida y dejes escapar otro maravilloso día pensando que la culpa de tus fracasos es de los demás, este no es tu sitio. Sin embargo, conozco un programa de mucha pegada que puede ayudarte. Lo televisan los domingos por la noche y está encabezado por un señor simpático al que le gusta armar "follones". Él es un claro ejemplo de que, a veces, es peor el remedio que la enfermedad. Es un filósofo de...

Tú, yo; nosotros

Imagina que vas andando por un desierto un tórrido día en el que el calor funde tu razón y cualquier esperanza de supervivencia se desvanece a cada paso, entorpecido por la deslizante arena, que tembloroso te lleva hacia ninguna parte. Es en ese mismo instante, cuando ya nada vale nada, que vislumbras la salvación, un pueblo rodeado de verdor y vida atraviesa tu pupila, activando el último hálito de supervivencia que reside en tu interior. Cuál es tu sorpresa que, según vas alcanzado la ansiada meta hayas un precipito que separa desierto y oasis, vida y muerte; algo que puedes tocar con tu mirada, pero que tus sedientos y ajados labios no pueden obtener, por mucho que lo deseen. Surgen, en ese mismo instante dos alternativas: puedes precipitarte al vacío y confiar en tu pasado darwiniano, que afirma que provienes de un ave que ha evolucionado hasta ser un mamífero, consiguiendo alzar el vuelo y llegar ipso facto a tu objetivo o bien puedes usar tu ingenio de humano para conseguir ...

El club de los silenciados

Tengo la necesidad de contarte tantas cosas, de escribir tanto, que a veces me sucede que en un mismo párrafo mezclo mil ideas y cuando me detengo a leerlo observo que no he hecho mas que esbozar frases inconexas y que, pese a que una por una cobran gran sentido, en su conjunto, el mensaje se difumina y pierde el espíritu crítico y la objetividad de la propia sentencia. Lo más curioso es que no es la primera vez que observo este fenómeno; al parecer, la naturaleza se fundamenta en unos pocos axiomas y tiende a propagarse en base a ellos, creando una infinitud de circunstancias y opciones pero que, en esencia tienen un denominador común. He comprobado este comportamiento en mi, en ti y en todas las personas que te rodean; cuando estamos solos y tenemos un momento de lucidez, el suficiente como para poder hablar con nosotros mismos pero sin articular ni una palabra, es en ese momento en el que no pensamos en comprar, tener o ser; sencillamente nos limitamos a comprender, a razonar y a...