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El huevo o la gallina

Todo esta hablado, todo escrito. Y aún estándolo, no somos capaces de aprender de ello y llevarlo a la práctica. Somos seres de ideas y de ingenio y, precisamente atrapados por esa misma máquina que nos lo permite, el cerebro, pasamos presos cautivos de nuestra imaginación la mayor parte de nuestra vida. Decimos que vamos a hacer y no hacemos; soñamos despiertos y obtenemos un placer equivalente al que obtendríamos si realizáramos esa fantasía en la realidad. Es el onanismo en su máxima expresión; onanismo para con todo. Es el ser humano ensueño, que abraza lo místico y vive lo imaginario cual maleable realidad en la que es dueño de sus más bajos instintos y donde puede alcanzar la gloria sin moverse del sofá. Es por tanto, nuestra capacidad de ensoñación, un arma de doble filo, pues no es sino aquél que imagina, que se abstrae del yugo de lo físico y desdeña las leyes de lo material, el que consigue dividir el núcleo de un átomo en dos o correr más rápido que una gacela. Sólo los...

Las listas, qué listas

Diez mandamientos para guiar tu vida, nueve personas a las que tienes que imitar,  ocho reglas que te harán millonario, siete marcas imprescindibles, seis pasos que te llevarán al éxito, cinco claves para ser feliz, cuatro trucos para adelgazar, tres consejos para ser gilipollas. Imagino que la mayoría de nosotros no ha pedido vivir en un mundo de idiotas; no creo que ande desacertado si pronostico que casi todos los que estáis leyendo esto cogeríais, sin dudarlo, la primera nave hacia ninguna parte, donde no puedo aseguraros de que estaremos rodeados pero os garantizo que por lo menos no lo estaremos de idiotas. Pero en fin, es el mundo que nos ha tocado, al fin y al cabo no es tan malo y, de vez en cuando, hasta me hace esbozar una sonrisa irónica donde mezclo compasión a la par que un no deseable sentimiento de superioridad. Es en ese momento cuando das gracias a tus progenitores por haberte costeado unos estudios y a ti mismo por haberlos aprovechado. Desde hace vario...

Sobre nuestras vidas

Todo en lo que creo, los valores que otrora blandía con resplandeciente orgullo, se desmoronan paulatinamente; los sueños y ansias de cambiar el mundo han dado paso a un estadio de desidia y holganza intelectual que poco tienen que ver con el yo que me precede. He heredado lo peor de mí mismo, desechando sistemáticamente el menor atisbo de razón y copando cada uno de estos huecos con vino y vicios que conllevan irremediablemente al vil ocio. Dónde quedaron aquellos tiempos en los que mi rebeldía se anteponía al qué dirán? Sencillamente se han desvanecido, sepultados bajo una capa de mezquindad, conformismo y apatía. Qué ha sido de aquél Quijote que, ducho en la palabra y parco en temor, se retroalimentaba de sus propios fracasos y se fortalecía con ellos? Lo que queda de mí, no es más que una estrecha sombra de lo que un dái fui y probablemente nunca vuelva a ser. Me sorprendo a mí mismo cuando, oyendo mis propias palabras, caigo en la cuenta de que estoy repitiendo exactamente aquello...

Decadencia

Salgo de la oficina de empleo tras soportar una interminable cola y veo que, lo que hasta ese preciso instante había considerado un interminable despropósito, no era más que una ínfima parte de la surrealista cola de espera que mis semejantes forman, una especie de oruga gigante que, con aplomo y desidia, avanza lentamente desde la inmundicia hacia la nada. Compro, como guiado por una irónica mano, apéndice del destino, un periódico en el kiosko del barrio; y digo bien El kiosko, pues los otros tres que había, han desaparecido. El ejemplar de celulosa, que por cierto hubiera sido más provechoso en su estado original de árbol, está impregnado por una tinta que relata todo aquello que nunca quise leer, todo aquello que nunca quise imaginar que fuera posible, mas es en este preciso momento de sensibilización en el cual cada una de las palabras carga una bala más en la recámara de mi rencor hacia los corruptos políticos; corruptos todos ellos: izquierda, derecha, norte, sur, blanco, negro,...

No eduques, inspira

La infinidad de libros de historia que copan las estanterías en las bibliotecas, crean en tu mente una percepción virtual de la historia de la humanidad; no estuviste allí, no viviste la revolución industrial, ni la revolución francesa ni la aria, pero, sin embargo, las recuerdas perfectamente. Y aunque la historia esté escrita por los vencedores, también hay una pincelada de los vencidos, que esbozaron su versión a través de historias e historietas. Con este compendio de sabiduría recogido en la palma de tu mano, puedes imaginar el estilo de educación que se creó hace unos pocos siglos, la llamada educación Victoriana. Era un planeta de contrastes, en el que la mayoría de la gente era analfabeta y lo más lejos que había viajado era a la casa del vecino; los libros, escasos tesoros, no permitían contrastar la sabiduría sobre los que ellos, alguien, en algún momento de inspiración, había plasmado como verdad absoluta. Los sabios eran inaccesibles para el proletario y guardaban con ...

Dejemos la filosofía para los filósofos

Buenos días en caso de que estés leyendo esto por el día o buenas tardes si lo estas haciendo por la tarde, o bueno, puede que yo esté escribiendo esto por la tarde pero para ti sea aún de día... ...basta! Vives en un auténtico mundo de verborrea y chistes fáciles, aderezados omnipresentemente por un toque de decadencia y desidia que no hacen más que secar la fuente de esperanza que te habías prometido a ti mismo desde que eras un crío. Me estoy enrollando cual filósofo mesando su tupida barba blanca, en busca de Dios y del universo. Por qué no dejamos la filosofía para los filósofos? El mundo iría mucho mejor. Cada vez que enciendo la televisión, me imagino que estoy presenciando la apología de Platón, una actuación con toda la plana mayor, tras la cual yace con lustre un paisaje palustre... ...estoy volviendo a hacerlo! Cuando te enrollas más que una persiana es porque: A. No tienes ni idea de lo que estás hablando. B. Tratas de convencer a alguien que sí que tiene idea d...

Dos maneras...

...existen para vivir tu vida; puedes complicarlo hasta el infinito a través de insólitas elecubraciones que te lleven a universos paralelos, llegando a conclusiones incomprensibles hasta perderte en ti mismo, pero aún así, sólo seguirán existiendo dos maneras: fácil y difícil; el resto no son más que meros matices de una de estas dos opciones. Mi propia experiencia me dice que, en general, tendemos a complicarnos la vida hasta puntos irrisorios y el problema del que partíamos pasa a un segundo plano, siendo el principal problema el propio mecanismo de resolución del que nos trajo hasta aquí. Este enfoque nos lleva a invertir grandes porciones de tiempo, a priori innecesarias. Esto, unido al hecho de la brevedad de nuestra existencia, te llevan a tener 31 años y aún estar decidiendo qué quiero hacer en mi vida. Cada día que pasas decidiendo, es un día menos que te queda; un día menos que vas a disfrutar de aquello que quieres y que tanto te cuesta elejir. Tu esperanza de v...