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Quod me nutrit me destruit

No pienso hacerlo. No voy a perder mi tiempo escribiendo, ni el tuyo leyendo hablando de ellos. No pienso dedicarles ni un minuto, ni mencionar sus nombres, ni encumbrarles hacia la escalera del éxito, vestida como fraude y otros delitos, difuminados por unos mandatarios catetos y unos medios de comunicación vampíricos cuyo único objetivo, en general, es succionar tu energía vital llenándote la cabeza con frases hechas que oscilan constantemente en función de sus intereses.

Hace años que llevas oyendo los innumerables fraudes que ellos están cometiendo; no respetan nada, arrasan con todo; consumen los recursos allá donde están y se van a otro sitio a seguir devastando. No hay moral, no hay ética, no les importa le gente, no les importas tú. Les da igual los medios a emplear para conseguir lucrarse. Y encima, no aportan nada. No existe, en definitiva, gran diferencia entre ellos y una plaga de langostas cuando arrasan un campo de cultivo. Sólo existe una manera de acabar con una plaga; erradicándola.

Por ese motivo, no hables de ellos, que no ocupen ni un instante en tu vida. Despréciales. Si te cruzas con ellos, hazles ver que son escoria inmunda y que su ignominiosa presencia provoca hedor y convulsiones allá donde vayan. Puedes pensar que la ley les castigará por haber quebrantado infinitud de artículos; estás equivocado. Las leyes no son más que frases subjetivas, completamente interpretables y que son más o menos efectivas en la medida de la destreza de tu abogado. Además, la ley les ampara, ya que está creada por ellos mismos o por sus amigotes. Es el momento de dejar a un lado la ley y aplicar la justicia. Te juzgarán por aplicarla ya que dicen que la justicia es algo demasiado subjetivo y ambiguo ya que depende del punto de vista del observador. Y lo más curioso es que te juzgarán con su ley. Te estás preguntando lo mismo que yo, verdad? Acaso su ley viene dada por la divina providencia, o no es, en efecto, algo demasiado subjetivo y ambiguo ya que depende del punto de vista del observador? Me sigues, verdad? Es lo mismo, exactamente lo mismo. El mismo juego, diferentes reglas; las suyas, las que les interesan, las que te permiten saquear impunemente y sembrar un caos monumental en un estado e incluso todo el planeta sin ser impuesta la más mínima pena.

Estás ante una cuestión de estrategia. No debes ir resolviendo los problemas empleando la violencia, ya que seguramente acabarás siendo un tirano; pero estás de acuerdo conmigo en que si te atacan violentamente hay que responder en la misma medida. Ellos no pueden volver a sus enormes mansiones  tan tranquilos y dormir en su camita como si nada hubiera pasado. Hazles ver que han de pagar, que los adultos hemos de ser responsable de nuestros actos y debemos pagar las consecuencias. Esto ha de quedar presente y ellos tienen que saberlo.

Por otro lado, no te preguntas por qué ahora los medios de comunicación están tan obsesionados con mostrar toda la corrupción? Por qué hace veinte años, que pasaba exactamente lo mismo, no se sabía nada y ahora son capaces de detallar hasta la numeración de los billetes que han robado? Qué es lo que ha cambiado? Yo tengo mi propia teoría; nos están inmunizando. Cuando eres pequeño y te vacunan, en realidad lo que hace es inocular una población vulnerable de la cepa de la que te quieren preservar. Ellos hacen exactamente lo mismo; usan los medios de comunicación, completamente implicados y cómplices de todas las maniobras, para saturarnos con noticias e inocular en nuestras mentes el mensaje de que la corrupción es algo normal y que no se puede acabar con ella, por lo que hay que aceptarla y, si es posible, beneficiarse de ella para, de este modo, conseguir que tú también estés implicado y no puedas hablar. La inoculación es, además, como en las vacunas, vulnerable. Por qué, si no, la gente que presenta suele ser atractiva o tiene ganada la simpatía del público por sus largos años en antena? Muy fácil, para que empatices con ellos. Cómo una chica tan guapa me va a mentir; cómo este caballero galán va a estar comiendo de la mano de los que critica. El juego está amañado; todo lo que ves, escuchas y lees es mentira. Por eso aprende de los demás, de lo que dicen, pero nunca hagas tuyos sus pensamientos; usa los tuyos propios, ya que, seguramente, quien hable, lo hará de una manera subjetiva buscando su propio beneficio

Es por esto que el título cobra sentido: lo que me alimenta me destruye. La información que nutre nuestro cerebro suele estar generalmente envenenada y contaminada con aires de terceros que quieren automatizar tus pensamientos para poder manipularte y usarte como herramienta de mantenimiento de la maquinaria. Así que, como harías con un manjar sospechoso, prueba antes lo que tu cerebro va a comer y no dejes que sus falsos testimonios te llenen de ira y te hagan perder la guerra.


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