Ir al contenido principal

Homo homini lupus

Quién soy yo? Quién eres tú? Cuál es el motivo, el origen? Por qué estamos condenados a tratar de comprender un todo en el intervalo de  nuestra corta y fugaz lucidez que se desvanece, a la par que nuestro cuerpo envejece inexorablemente en un universo en la que el tiempo no existe, en la medida en que es eterno?

Detente un momento a observar todas estas preguntas, frutos, sin duda, de la libertad de pensamiento y el raciocinio. Coge un papel y un bolígrafo y trata de escribir dos contextos mediáticos o sociales en los que se trate de alguna manera medianamente sustancial cualquiera de estas cuestiones. No pierdas el tiempo con esto porque de antemano conoces la respuesta.

Eres más consciente de que en tu interior viven dos personas; una de ellas se recrea con lo que estás leyendo en este momento, comprende el espacio-tiempo como un continuo y siente que la recompensa va mucho más allá de un salario, del sexo sin control o de sucumbir a los instintos, puesto que, aunque en definitiva estemos a merced de nuestra naturaleza más fundamental, sabes que la razón también forma parte de ésta. Es en este mismo momento, mientras lees, reflexionas y opinas, en este éxtasis de hormonas y electricidad recorriendo tu córtex cuando estás cara a cara con tu ego racional. Lo sé, sé que te cuesta alcanzar este climax, pero la recompensa de lo intangible siempre ha superado con creces a lo materializable a golpe de metal. Tú y yo estamos llegando ahora mismo a este momento; no soy más que palabras que consiguen catalizar tus reflexiones que ya existen en ti, pero si lo analizas, no escribo nada que no sepas ni postulo ideas que nunca antes hayan sido postuladas; sencillamente estos párrafos dan orden a un caos, focalizan la luz de tus pensamientos iluminando lo que realmente quieres ver. Seguramente que tú y yo comprendemos esto de manera diferente, pero estoy seguro de que ahora mismo sientes el mismo cosquilleo que siento yo por la columna; estamos conectando.

Si ahora pruebas a ver la tele, te reirás de sus músculos y sentirás lástima de sus operaciones, aquello que antes anhelabas despierta ahora tu indiferencia; eres libre. Cuando alcanzas estos momentos de lucidez, la notas recorriendo tu cuerpo. Fuiste a la guerra liberado del yugo de su esclavitud mental y ganaste sin derramar una gota de sangre. Este es el camino hacia la guerra, la libertad y el raciocinio; y no podrán herirte diciendo que tu cuerpo no encaja con sus cánones, no podrán intimidarte subiendo el precio de trastos inútiles ni hallarán lugar a la coacción prometiendo subidas de salario que nunca llegan o ascensos que esconden muchísimo más trabajo con una cuestionable recompensa. Simplemente no podrán porque porque tú estás por encima, porque te has despojado de todo lo prescindible que emplean y controlan en tu contra. Cuando sólo das importancia a tu razón, eres invencible porque no pueden despojarte de ella.

Por este motivo todo su circo gira en torno a los instintos primigenios y destruye cualquier atisbo de esperanza de progreso. Apelan al entretenimiento absurdo; incluso esos programas de preguntas no esconden más que un poco de pan para nuestros desnutridos cerebros y llenan nuestra memoria con datos estúpidos que nunca usaremos. Tienes que ser crítico. No te dejes llevar por lo fácil. Siempre te haces la misma cuestión, verdad? Y por qué no? Por qué yo no? Por qué no me convierto en un zombie descerebrado que devora televisión, se carga de deudas para comprar  innumerables objetos absurdos y presume de lo mucho que consigue sin esfuerzo? Yo te abriré los ojos. Porque tú eres más inteligente que una planta, porque tienes más ambiciones que una oveja y porque tu parte racional es indestructible y, por mucho que intentes sedarla, comprobarás, con el paso del tiempo, que no hay joyas que la anestesien ni operaciones que la duerman y serás víctima de tu propia razón. No puedes escapar de tu consciencia, al igual que no puedes escapar de la guerra.

Si me sigues leyendo es porque te convence lo que lees, porque sabes que vamos por el camino correcto. No puedes morder el anzuelo sólo porque brille. Sólo tratan de amansar tu pensamiento y privarte de tu libertad, que, por otro lado, te lleva una lucha vitalicia por el aprendizaje y el autocontrol y a evadirte de ser el centro de atención. El hombre es lobo para el hombre, cuando desconoce quién es el otro. Por esto, desconfía de lo que a priori pueda parecer demasiado suculento y que sólo satisfaga aquellos sentidos que dominan con sus sombras. Seguro que alguna vez has sentido el gran placer que produce la reflexión y la complejidad que puede llegar a esconder el más sencillo de tus pensamientos; esa es la verdadera recompensa de ser humano; abstraéte de todo lo que te rodea y céntrate en tus pensamientos y en los de la gente que te rodean. Verás como de este modo emplearás horas de tu vida con coloquios inverosímiles y crecerás tanto como persona, que llegarás, finalmente, a comprender, que lo material es muy bueno utilizarlo como un medio, pero nunca como un fin. Como sabes, no soy el primero que lo dice, ya lo he escrito antes; otros hablaron mucho antes que yo y plasmaron estas mismas ideas en libros tan apasionantes como La Política, que, misteriosamente, son alabados por la sociedad, pero ya no se enseñan en los colegios, ni se habla de ellos en los medios de comunicación; es más, coge un ejemplar y llévatelo al metro, la gente seguramente mirará raro: mira este, quiere aparentar; a caso se cree mejor que el resto? Qué debes de hacer ante esta oposición inculcada por ellos? Sencillamente, volver a coger ese mismo libro e ir a ese mismo metro, mostrando a esas mismas personas que ganaste la batalla y que pronto te harás con el mando en la guerra.

Al fin y al cabo, incluso la mayor de las obras comienza con un pequeño paso.

Comentarios

  1. Gran entrada. Yo leeré la Política buscando que alguien me mire y también la quiera leer. Aunque sólo sea por estética, quizá se consiga algo!

    ResponderEliminar
  2. Para ser muchos, hay que empezar siendo unos pocos. La idea es sencilla, destruir la cosechadora de voluntades que siegan una a una toda oportunidad de ser libres. No hay más que mirar nuestros armarios para ver que están llenos de trastos inútiles. Me gusta la tecnología, pero siempre y cuando me sirva para progresar, esa es la idea.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Yo no iré en el metro leyendo la Política. Por edad sí la estudié en el colegio. Cuando leo esto que escribes sabiendo la edad que tienes, vuelvo a tener esperanza en la humanidad....Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es difícil escapar al letargo del exceso. Sin embargo, considero una victoria saber que has recuperado la confianza. Gracias.

      Un saludo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Causalidad - Casualidad - Culpabilidad

Que cuando llueva se moje la calle, es causalidad. Si en el justo momento en el que un avión sobrevuela tu cabeza, se pone a llover, es casualidad. En cualquiera de los dos casos, si te mojas, sin duda, es culpa tuya. Es el momento de que agudices tu autocrítica y aceptes tu responsabilidad; tal vez tú seas el único culpable de que las cosas te vayan mal. Sé que esto que digo es muy impopular, pero si me sigues sabrás que busco la infama . Si quieres ser otro adepto de una doctrina de autocompadecimiento y que con mis palabras y mis críticas a un tercero te sientas más realizado en tu vida y dejes escapar otro maravilloso día pensando que la culpa de tus fracasos es de los demás, este no es tu sitio. Sin embargo, conozco un programa de mucha pegada que puede ayudarte. Lo televisan los domingos por la noche y está encabezado por un señor simpático al que le gusta armar "follones". Él es un claro ejemplo de que, a veces, es peor el remedio que la enfermedad. Es un filósofo de...

Tú, yo; nosotros

Imagina que vas andando por un desierto un tórrido día en el que el calor funde tu razón y cualquier esperanza de supervivencia se desvanece a cada paso, entorpecido por la deslizante arena, que tembloroso te lleva hacia ninguna parte. Es en ese mismo instante, cuando ya nada vale nada, que vislumbras la salvación, un pueblo rodeado de verdor y vida atraviesa tu pupila, activando el último hálito de supervivencia que reside en tu interior. Cuál es tu sorpresa que, según vas alcanzado la ansiada meta hayas un precipito que separa desierto y oasis, vida y muerte; algo que puedes tocar con tu mirada, pero que tus sedientos y ajados labios no pueden obtener, por mucho que lo deseen. Surgen, en ese mismo instante dos alternativas: puedes precipitarte al vacío y confiar en tu pasado darwiniano, que afirma que provienes de un ave que ha evolucionado hasta ser un mamífero, consiguiendo alzar el vuelo y llegar ipso facto a tu objetivo o bien puedes usar tu ingenio de humano para conseguir ...

El club de los silenciados

Tengo la necesidad de contarte tantas cosas, de escribir tanto, que a veces me sucede que en un mismo párrafo mezclo mil ideas y cuando me detengo a leerlo observo que no he hecho mas que esbozar frases inconexas y que, pese a que una por una cobran gran sentido, en su conjunto, el mensaje se difumina y pierde el espíritu crítico y la objetividad de la propia sentencia. Lo más curioso es que no es la primera vez que observo este fenómeno; al parecer, la naturaleza se fundamenta en unos pocos axiomas y tiende a propagarse en base a ellos, creando una infinitud de circunstancias y opciones pero que, en esencia tienen un denominador común. He comprobado este comportamiento en mi, en ti y en todas las personas que te rodean; cuando estamos solos y tenemos un momento de lucidez, el suficiente como para poder hablar con nosotros mismos pero sin articular ni una palabra, es en ese momento en el que no pensamos en comprar, tener o ser; sencillamente nos limitamos a comprender, a razonar y a...